Testimonio Verificado
Jessi, Tribunales — pendeja de 22 que te deja sin aire
SebaXXNovato
3/8/2026
Hola queridos amigos del foro.
Es una tarde de esas donde el calor te persigue por las calles de la ciudad, tipo las 16:30 cuando todavía el sol pega fuerte. Hacía ese calor sofocante de Capital, viste, cuando te arrepentís de haber salido de casa. Pero bueno, tenía coordinado con Jessi hace unos días y no iba a dejarme ganar por el termómetro.
Llego al edificio de Tribunales, uno de esos viejos pero bien mantenidos, portero amable que me pregunta a dónde voy (mentiría si digo que no me puse un toque rojo en la cara). Tomo el ascensor, un poco lento pero funciona. Llego al piso, toco el timbre y abre ella casi al toque.
Jessi es una pendeja de 22 años que cuando la ves en persona te da un impacto distinto al de la foto. Bajita, 160 de estatura ponele, con esa energía que tienen algunas minas jóvenes que te pone de entrada. Me sonríe, me saluda con ese tono cálido que promete algo bueno. El depto es chico pero impecable: limpio, ordenado, luz natural que viene de un ventanal grande, aire acondicionado funcionando a full porque adentro se respira bien fresco. Hay un ambientador suave, nada invasivo. Detalles que notas cuando entrás a un lugar así.
Nos sentamos un rato, ella me ofrece algo de tomar, charlamos de pavadas. La mina tiene una onda relajada que te descontractura de una. No es apurada, se toma su tiempo. Después me dice que vamos al dormitorio, que hoy me va a dar un masaje descontracturante que necesito.
Cuando entramos, está todo preparado: cama grande, sábanas limpias, velas aromáticas que le dan una onda sensual pero sin ser cursi. Me pide que me deje el ropa interior solamente y me acuesto boca abajo.
Empieza el masaje desde los hombros. Sus manos son suaves pero firmes, sabe dónde presionar. Voy sintiendo cómo me suelto la tensión que tenía acumulada. Después baja por la espalda, llega a las nalgas y ahí el masaje se va haciendo más sensual, las manos se demoran, las uñas me rozan la piel. Siento cómo me pongo duro.
Me da vuelta, me mira a los ojos y ahí entiendo que esto va para otro lado. Empieza a besarme, con lengua, sin apuro. Sus labios son carnosos, besa con ganas. Yo le acaricio la cara, los brazos, voy bajando. La mina me para suave, se levanta y se saca lo que queda de ropa. Tiene un cuerpo que no te cansarías de mirar: jovencita, firme, con esas curvas que solo los 22 te regalan.
Me sube a la cama conmigo, continúa besándome mientras me baja la mano hasta la polla. Empieza a hacer un oral que te mata: lento al principio, mirándome a los ojos, con esa cosa que hacen algunas de abrir bien la boca y dejar que vea todo. Después acelera, lengua trabajando, garganta profunda, sin forrito. Me tiene al borde varias veces pero aguanto porque quiero que dure.
Cuando no puedo más, me dice que me ponga el forro. Ella se acomoda en misionero, me corre un poco el pelo de la cara y seguimos besándonos mientras me la meto lentamente. Se mueve con ritmo, caderas trabajando, gemidos bajitos pero genuinos. Cambio a perrito, agarro sus caderas y le doy un ritmo más fuerte. Desde atrás veo todo, su espalda arqueada, ese culo que pide manoseo. Le doy unos chirlos suaves que le sacan unos soniditos que te motivan más.
Voltea ella, me pone en cabalgata. Se sube encima, las tetas rebotan, me agarra del pecho mientras salta sobre la polla. La mino tiene una energía sexual que es contagiosa. Me agarro de sus caderas y le doy ritmo desde abajo mientras ella sigue moviéndose.
Cambiamos a cucharita con manoseo, sus glúteos presionados contra mi pecho, yo masajeándole el clítoris mientras estoy adentro. Ella apoya la cabeza hacia atrás y respira fuerte. Siento que se tensa, que llega, sus músculos internos aprietan y eso me termina llevando al orgasmo. Largo todo, me quedo dentro un segundo más, respirando en su cuello.
Nos quedamos un rato así, ella me acaricia el brazo, yo le beso la nuca. No hay apuro de nada. Después nos levantamos, ella se va al baño, vuelve con una toalla. Nos limpiamos, nos besamos de nuevo, esa onda post-encuentro donde todo es más lindo. Me voy al baño para terminar de limpiarme.
Cuando salgo está en la puerta con una sonrisa genuina. Me acompaña hasta la entrada, nos despedimos con un beso en la mejilla pero con onda, la verdad que.
Veredicto: Jessi es de esas minitas que hacen que valga la pena salir con calor a la calle. Besos intensos, oral sin forrito de lujo, posiciones variadas, energía sexual auténtica, buena onda de verdad, sin apuro. El depto privado, limpio y acogedor suma un montón. La conexión fue real, se notaba que disfrutaba. Es el tipo de encuentro que te deja pensando en volver.
Abrazo psicológico a todos mis colegas del foro.
8.7/10
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