Testimonio Verificado
Jessi, Tribunales — pendejita de 22, masaje sensual que terminó en otra cosa
SebaXXNovato
31/7/2026
Hola mi querido foro!
Les comparto una experiencia que me dejó pensando en cómo a veces uno se sorprende con lo que pasa. Era un martes por la tarde, tipo las cinco, cuando coordiné con Jessi para visitarla en su depto de Tribunales. La verdad que había estado leyendo sus posts y la onda que daba me llamó la atención, así que me animé a mandarle un mensaje.
Llegué al edificio pasadas las cinco y media. Subí, toqué timbre y me abrió enseguida. Cuando la vi en persona, lo primero que pensé fue: "Boludo, esto es lo que buscaba". Jessi es una pendejita joven de 22, 160 de altura, con una energía que te envuelve desde que entra por la puerta. El depto es chico pero impecable: luz natural, todo limpio, aromatizador suave, una cama grande en la habitación y detalles que demuestran que ella cuida mucho el espacio.
Nos saludamos con un beso en la mejilla, medio tímida ella al principio. Me ofreció algo para tomar, como si fuera a casa de una amiga. Charlamos cinco minutos sobre pavadas, ella preguntándome si el viaje había sido complicado, si conocía la zona. La mina tiene buena onda de verdad, nada de esas actitudes cortantes. Después me propuso pasar a la habitación para empezar con el masaje descontracturante que había coordinado.
Me pido que me tendiera boca abajo. Comenzó con movimientos suaves en la espalda, como que realmente sabía lo que hacía. Las manos tibias, ritmo constante, presión justa. Mientras me masajeaba iba hablando bajito, preguntándome dónde sentía tensión. Después de unos quince minutos de eso, empezó a hacerlo más sensual: menos masaje terapéutico y más roce de su cuerpo contra el mío. Se acercaba, sus manos bajaban hasta zonas peligrosas, su respiración cerca de mi oído.
En un momento me pidió que me diera vuelta. Ahí sí, la cosa cambió. Comenzamos a besarnos, primero suave, después con más ganas. Sus labios eran tiernos pero decididos. Se fue bajando lentamente, besando mi pecho, mi abdomen, hasta que llegó donde sabemos. Me regaló un oral increíble: lento al principio, juguetona con la lengua, después más profundo. Me miraba a los ojos mientras lo hacía, como sabiendo exactamente qué me calentaba.
Le pedí que nos cogiéramos. Se puso un forro, se montó arriba en cabalgada lenta. Me movía con una sensualidad que parecía natural en ella, nada de sobractuación. Después cambiamos a misionero, besándonos todo el tiempo, y luego la puse en cuatro. Esa posición con ella fue adictiva: su culito moviéndose, sus gemidos reales, todo fluía.
Cuando ya no aguantaba más, me chupó hasta el final. Después nos quedamos charlando un rato, ella recostada en mi pecho, como si fuéramos algo más que cliente y trabajadora. Esa es la vibe que Jessi da.
Abrazo psicológico a todos mis colegas!
Rating: 8.7/10
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